Pase lo que pase…

  

 

Es difícil olvidar el sabor de la felicidad y la ilusión de un instante, lo mismo de la amargura y desesperación.
Hoy, mientras escuchaba de nuevo, las historias de mi padre… Me di cuenta del respeto que sentía de verle ahí sentado con casi 81 años, como se tomaba las cosas de la vida… Verdades que no aceptamos, él las sentenciaba con gesto malhumorado, pero de vez en cuando, sonreía de sus propias desilusiones vividas. 

Sus ilusiones de vivir en su pueblo, se desvanecieron cuando se casó con mi madre. “Agaché las orejas y me vine a la ciudad, sin trabajo y sin nada”  Aquello le marcó para siempre… A pesar que a más de uno, nos hubiese gustado tener la mitad de la suerte que tuvo él en encontrar trabajos… Primero en la construcción y al poco tiempo en una factoría, años después y hasta su jubilación, regentó una conserjería en una comunidad de vecinos.  Simple, sencilla y eficaz. Así definiría yo su vida… En unos tiempos de progreso, indiferentemente quien gobernase y de qué manera.

Nunca tuvimos una buena conversación, quizás yo he sido un soñador observador de todo cuanto me rodeaba. Él sin embargo por las circunstancias estuvo más embrutecido, no tuvo muchas contemplaciones para nadie. Sin embargo, siempre fue mi padre, incluso para cargar con mis insolencias y a veces, con mi falta de comprensión y respeto. 

Yo, aunque muy recuperado hoy, en la cama del hospital y él, ahí sentado tranquilamente en una silla, feliz de cambiar su rutina de jubilado y de estar con su hijo.

Padres e hijos… La historia que se repite una vez más. Conclusiones que uno saca al ver que justamente delante de mí, se encuentra una de las personas más importantes de mi vida, por su paciencia conmigo y tenacidad. Simplemente por estar ahí, a mi lado, llorando cuando mi salud estaba en peligro.  Feliz con un bocadillo y un cortado, sabiendo de mi mejoría.


Papá, gracias.

Me Gustaría

  

Me gustaría poder decir estoy curado completamente de esta pesadilla… Según el doctor “Esto es chapa y pintura” el motor está bien.

Pero el miedo es humano, y el jueves pasado la fiebre me subió… Y la infección en la herida externa se hizo notar y bastante… Tuvieron que analizar los fluidos y buscar un antibiótico adecuado para parar la infección.

Mientras, me volvieron a ingresar y administrarme goteros para combatir esos resistentes gérmenes.

Todavía estoy hospitalizado y con ganas de hablar de cualquier  cosa que no sea mi problema con la salud. Tengo ganas de acabar, pero la realidad es la que hay y no la que nos gustaría. 

Tener temor es normal, cuando  la vida nos pone a pruebas tan extremas, pero me siento privilegiado por estar tan cuidado y vivir en un país donde se combaten todos los gérmenes  con nombre y apellidos…

Estoy fuera de peligro, pero esta herida me está dando mucha lata. La infección está remitiendo, pero tengo todavía para unos días de “relax” en este hospital, mientras esté tomando los antibióticos tan potentes.

No había escrito antes, porque cada recaída, es un golpe psicológico que es muy duro de remontar.

Casi todo está pasando a un segundo plano en mi vida. Ni siquiera me importa que ya no soy obeso, más bien ya lo contrario, ya no tengo apnea ni soy prediabetico, ni hipertenso apenas, ni colesterol, ni ácido úrico, ni dolor en el menisco… Somos así de inconformistas.

Ahora ya sólo quiero pensar en salir de aquí… Abrigarme con los primeros fríos, sentir el calor del sol en un rinconcito de pared. 

Me quiero mucho, soy capaz de superar esto. 

Estoy reflexionando y cada vez más, llego a la conclusión de lo afortunado que soy de poder estar vivo y respirar el aire fresco cada mañana…

Lentitud

dedos cruzados-Andric Productions

Las cosas parecen que aunque lentas, van progresando correctamente.

Ayer me llevé una gran alegría cuando me llamaron del trabajo y me preguntaron, sobre mis tallas para hacer el pedido de la ropa de invierno: Zapatos, forros, chubasqueros, pantalones… ect.

Miguel Angel, uno de mis jefes; también está luchando contra una enfermedad “fuerte” y que suena peor, sin embargo el otro día nos encontramos en el centro de salud, y lo ví muy recuperado y lleno de optimismo y color.

Voy tomando mis antibióticos, con sumo esmero, me alimento bien y cada día me encuentro mas fuerte. Pero todavía quedan restos de sangre y grasa en mi pared abdominal, que una máquina llamada VAC va absorbiendo y limpiando, facilitando la curación de heridas y prescindiendo de gasas y apósitos sobre la herida.

Las pruebas sanguíneas han salido todas correctas, excepto una pequeña anemia, que se corrige con hierro en capsulas. Una prueba de contraste que consistía en tomar un líquido azulísimo que en caso de existir poros en el intestino hubiese salido al exterior por la herida… Pero hubo suerte, ni una gota azul se asomó sobre mi vientre. Todo cerrado y cicatrizado, gracias a los buenos profesionales, que hoy precisamente, hace un mes que pasé la prueba más dura de mi vida.

Mi mujer, Susy no se ha apartado ni un solo instante de esta dura prueba de resistencia y dolor, mis padres, tampoco. Las conclusiones a las que uno llega, son claras y precisas sobre que personas deben de estar en tu vida y de quienes debes dejar fluir, sin más prejuicios.

Debo renovar mi vestuario… todo me queda enorme, mis huesos asoman por el cuello…

Me canso por ahora de escribir… y el dolor abdominal me pincha como agujas.

Sin embargo, la vida es bella siempre.

No me atrevo

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Los médicos me dan la enhorabuena por contarlo… Los profesionales me dicen que sin salud en reserva, no hubiese podido superarlo… Algunos me dicen que con más edad imposible contarlo.

Y yo sigo con el miedo metido dentro de mi cuerpo… Una experiencia traumática acabo de pasar y no de superar.

Me miro al espejo y no me conozco… Sin embargo hoy existo, hoy estoy vivo.

Ya camino sin bastón, la tensión se normaliza… He llorado, porque no funcionaban mis poderosos y ausentes musculos al principio en mis piernas.

Asustado de mi debilidad, aferrándome a un clavo ardiendo… Todavía no canto victoria… Sólo cuento lo que me ocurre.  Nada más.

Entubado por todos los sitios, tensión alta. Sedado con tres pastillas y a veces más. Así ha sido este verano desde el día 13 de Agosto… Hasta el jueves de la semana pasada.

Paso ratos en la terraza de mi casa, tomando el sol de Septiembre… para tomar vitaminas y retirar esa palidez extrema.

No me atrevo a escribir nada… casi nada. Por si acaso.

Supongo que mi misión no había terminado en este mundo.

Gracias es lo único que se me ocurre decir por el momento.

Oda a La Vida ( Neruda)

La noche entera

con un hacha

me ha golpeado el dolor,

pero el sueño

pasó lavando como un agua oscura

piedras ensangrentadas.

Hoy de nuevo estoy vivo.

De nuevo

te levanto,

vida,

sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara,

de pronto

te llenas

de agua sucia,

de vino muerto,

de agonía, de pérdidas,

de sobrecogedoras telarañas,

y muchos creen

que ese color de infierno

guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta,

pasa un solo minuto

y todo cambia.

Se llena

de transparencia

la copa de la vida.

El trabajo espacioso

nos espera.

De un solo golpe nacen las palomas.

Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobres

poetas

te creyeron amarga,

no salieron contigo

de la cama

con el viento del mundo.

Recibieron los golpes

sin buscarte,

se barrenaron

un agujero negro

y fueron sumergiéndose

en el luto

de un pozo solitario.

No es verdad, vida,

eres

bella

como la que yo amo

y entre los senos tienes

olor a menta.

Vida,

eres

una máquina plena,

felicidad, sonido

de tormenta, ternura

de aceite delicado.

Vida,

eres como una viña:

atesoras la luz y la repartes

transformada en racimo.

el que de ti reniega

que espere

un minuto, una noche,

un año corto o largo,

que salga

de su soledad mentirosa,

que indague y luche, junte

sus manos a otras manos,

que no adopte ni halague

a la desdicha,

que la rechace dándole

forma de muro,

como a la piedra los picapedreros,

que corte la desdicha

y se haga con ella

pantalones.

La vida nos espera

a todos

los que amamos

el salvaje

olor a mar y menta

que tiene entre los senos.

Gracias 

 

Por alguna razón será, sigo recuperándome en este hospital…  Ya hace casi dos semanas… Luchando contra las bacterias que se me comen en mi debilidad extrema… Ya como alimentos vía oral, y un suplemento hipercalorico de tres batidos cada día de 330 kilocalorias cada uno… Esto es muy duro, pero estoy en las mejores manos.

Gracias para los que de alguna manera sigo en vuestro corazón.

Cuando llegue a casa… Modificaré alguna cosa de estos post, escritos desde mi móvil.

Mil besos a todos.