Morir es Fácil (Primera parte)

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No todo se cuenta en el blog, algunas veces por motivos privados y otras por su banalidad, como era el caso de viajar a Cazorla y dejar a mi mujer y a mis hijas y volverme a mi trabajo. El viaje fué genial, quizás muy lento en la ida, por la responsabilidad que se siente al llevar todo cuanto se tiene bajo tus reflejos, cinco vidas y la de mis perros es mucho… es lo único que tengo y por ello me considero millonario. Pero esto que os cuento, gracias a la naturaleza, lo tenemos muchos y por ello no lo conté aquí.

Una vez en casa, me sentí relajado y feliz… Mi trabajo permite la jornada de mañana y a partir de las dos de la tarde, es vivir despreocupado.

El pasado miércoles por la tarde sentí unas molestias en mi estómago, pero estuve tranquilo, porque las comidas que hago son habitualmente blandas. El caso es que el día anterior mi madre me había puesto unos filetes finos de jamón serrano envueltos en papel aluminio para que los comiese cuando quisiera… y que mejor momento que en la comida como guarnición, puse tres filetes, (tengo que insistir otra vez que eran finos y pequeños), y los pasé por la sartén.

Las molestias continuaron bajando casi a la pelvis llegando a ser insoportables retorcijones que me inmovilizaban, el sudor frío era alarmante y aunque en un principio intenté la calma, los dolores eran horrorosos. Telefoneé a Susy y le expuse la gravedad de la situación… El primer consejo que me dió ella era el mismo que tuve yo en un principio: Mantener la calma y si no cedía el dolor, llamar al médico… pero en esos instantes yo me arrastraba ya en lugar de caminar.

Subí como pude al dormitorio sudando hielo, sintiendo la alarma corporal… Era el aviso de lo peor. En unos instantes tenía que tomar la decisión acertada y no equivocarme. Salté de la cama mareado y me vestí con lo primero que cogí… bajé al garaje y golpeando la puerta electrica con el techo del coche me dí cuenta que mis reflejos se apagaban.

Tomé la autopista tomando dirección al Hospital Royo Villanova… y en diez minutos me arrastre en las urgencias, gritando y llorando de dolor y socorro. Allí me atendieron al instante dándome toda la prioridad que tenían, recuerdo frases “Madre mía como viene este chico” “Rápido que dice que está operado del estómago en febrero”. Enseguida me pasaron a rayos y vino el cirujano. “Cosas que pasan, hijo… Complicaciones de la cirugía”

-Doctor, ¿Que riesgo corro?

-NO LO SÉ, DE MOMENTO VAMOS A VER QUE NOS ENCONTRAMOS;  si sólo se ha dado la vuelta el intestino lo ponemos en su sitio y vale… Otra cosa peor será que se haya retorcido y entonces ya veremos.

Asumir esto en unos minutos angustiosos es duro… llegas a ser hasta maleducado “Operen o hagan lo que quieran…”

En ese momento (Las doce de la noche casi) firmé en el quirófano la anestesia y la operación, poniendo mi vida en manos de personas profesionales que no había visto en mi vida. Así de duras son las verdaderas urgencias… Sin vasito de café y sin protestas por el tiempo de espera.

La visión se nublaba y le dí el número de teléfono al cirujano para que telefoneara a Susy y él mismo marcando en su móvil me dijo: HÁBLALE TÚ, PORQUE SI LE HABLO YO, SE VA A ACOJONAR.

-Susy me tienen que operar, parece ser que hay complicaciones graves, haz lo que quieras, te paso con el cirujano.

Mientras, Susy estaba a más de setecientos kilómetros, las manos de una chica anónima me acariciaban y me daban ánimos, un chico moreno, alto y robusto me daba confianza y fuerza, tomándome el antebrazo. Una mujer con acento de fuera se presentaba como anestesista y veladora por mis constantes vitales en las siguientes horas de mi vida.

Diagnostico final y real: Obstrucción de alimento en el empalme de la cirugía provocando finas fisuras en la boca del empalme y rotura del intestino, por tanto…. reventado. Peritoninis: Comienzo de la infección y afección a otros organos… Alto riesgo de fallecimiento inminente.

Fué cuestión de unos momentos lo que determinó la vida o la muerte, la angustia e impotencia de Susy de no poder hacer nada…

Hoy estoy escribiendo aquí después de seis días… La vida es corta para andarse con mediocridades.

Saca tú mism@ tus propias conclusiones. Imagíname en otro lugar, o un lógico percance por la imprudencia de conducir en ese estado…

El destino y la suerte. ¿Dios? ¡Quién sabe! No lo sé.

Presentimiento de muerte, afán de supervivencia. Estado de alarma… No hubo preoperatorio ni ejercicios respiratorios…. No hubo fármacos ni comprobaciones sanguíneas (Las suelen mezclar del mismo grupo, por si hay reacción) . Hubo urgencia y de la buena…

Estuve al borde de la muerte… Y esto te hace replantearte por qué sigo respirando dolorido con casi cuarenta grapas que llevo puestas. Aunque esto último,similar a una cesárea me importa bien poco.

Palabras del cirujano: ha quedado como nuevo: El estómago y bypass eso está como estaba, sin dañar. El trozo de parte del intestino inferior con fisuras, retirado y empalme restaurado… Borrón y cuenta nueva.

Espero.

AMA COMO NUNCA.

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