El Escarmiento

Y entonces dices adiós, decides acabar con todo y dar el paso más grande que jamás has dado, o eso dices ahora…
Nunca pensaste que sería doloroso recoger tu propia ropa de un cajón, tu cepillo de dientes de aquel baño e incluso tu propia máquina de videojuegos que tanto te costó hacer entrar en aquella casa, en aquel salón…
Se acabó eso de pelear por quien se acuesta en el sillón para apoyar la cabeza en los pies de quien, se acabó eso de pelearse por la película de miedo o la película de amor, se acabó eso de poner morritos tratando de dar pena para poner tu serie favorita en vez de la de ella… Pero no hay que darle más vueltas a esto, lo tenías asimilado y poco te importaba, estabas decidido a tomar esa elección y te sentías seguro de ello más que nada porque sabes que tendrías a otra rápidamente y no sufrirías, o eso dices ahora…
Nada tenía que ver esa chica con la que hablabas mucho últimamente ¿No? Eres tu pequeño secreto mejor guardado, te sentías bien, te trata bien, congeniabas bien, te reía las gracias… Te sentías hombre por hacer de dos mujeres, dos secretos una para la otra, era lo normal en un hombre, o eso dices ahora…
No habías llegado a tu casa y ya enviabas un whatsapp para comunicar “tu perdida y lo triste que te sentías” necesitabas “hablar para calmar las penas” Pobre iluso, eso dices ahora…
Evitas las llamadas de tu ahora exnovia, no haces caso a ni a sus amigas ni a tus amigos de los consejos que te dan, de las explicaciones que te piden, lo tenías claro tu nueva vida querías que fuera con tu amiga que te comprende, claro…
Pero amigo la realidad es otra, cada día que pasas con tu nueva amiga a la mochila del remordimiento se añaden unos 100Kg. Te vas dando cuenta que esos abrazos son más frios, esos labios agrios no saben a aquella miel, los pies frios que tocas bajo la misma manta ya no responden con sonrisillas sino simplemente se apartan, que esas tostadas no están tostadas como a ti te gustaban, ese zumo recién exprimido estaba perfecto pero tú no tomas zumo… Pronto te das cuenta que ella no termina de confiar en ti, “Si le hiciste eso a ella conmigo ¿Por qué a mi no?.
Decepción tras decepción, aunque quizás no deberías de llamarlo decepción sino escarmiento, escarmiento por infravalorar, escarmiento de ser cobarde, escarmiento de arrancar pétalos en el parque teniendo el árbol en casa.
Pasan los días y al final tu aventura acaba, no te quería. Ella te gustaba a ti, pero no tenía esos pequeños detalles que la hacen tu chica perfecta. Viviste el momento jugándotelo a la carta más atractiva y perdiste, ahora toca recoger las fichas que te quedan pero tienes 0.
De camino a casa la ves a ella, la chica que no era la chica más perfecta del mundo en eso estamos de acuerdo, pero era tu chica perfecta. En brazos de otro que si la valora como persona y no como mujer, el que la escucha y la atiende, aquel que mientras ella le lloraba contándole que te notaba frío y distante, que sin ti no podía vivir, al que pedía consejos para hacerse ver más atractiva para ti, consejos para que la relación avanzara… Tú jugabas sólo a sentirte hombre, o bueno eso dices ahora ¿No?, pensar que eres hombre, porque en realidad sólo eres eso, eres solo.

Fuente: La Red

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s