Difamación y calumnia

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Grave falta se comete al mentir para dañar el buen nombre del prójimo o manifestar sin causa justa sus pecados y defectos, aunque sean verdad.

 Cuando se agrava la mentira

Mayor gravedad reviste el pecado de calumnia, ya que combina tres pecados: uno contra la veracidad (mentir), otro contra la justicia (herir el buen nombre ajeno), y el tercero contra la caridad (fallar en el amor debido al prójimo). La calumnia hiere al prójimo en lo más delicado: su reputación.

Si a un hombre le robamos su reloj, puede enojarse o entristecerse, pero normalmente al cabo del tiempo quizá compre otro. Pero si lo perdido es su buen nombre, lo privamos de algo que no podrá comprar con dinero. Es fácil entender, pues, que el pecado de calumnia es mortal si con él dañamos gravemente el honor del prójimo, aunque sea en la estimación de unas pocas gentes. Y esto es así incluso aunque ese mismo prójimo no se entere del daño que le hemos causado.

Lo anterior se aplica también cuando deliberada e injustamente dañamos la reputación del prójimo sólo en nuestra propia mente. Esto es el juicio temerario, un pecado que nos afecta a todos y al que muy posiblemente demos poca importancia. Si alguien inesperadamente realiza una buena acción, y yo me sorprendo pensando: “eso lo hizo sólo por presumir”, he cometido un pecado de juicio temerario. Si alguien hace un acto de generosidad, y yo me digo: “¿a quién tratará de impresionar?”, pecó contra el octavo mandamiento.

Contra este mandamiento se peca también a través de la difamación. Consiste en dañar la fama ajena manifestando sin causa justa pecados y defectos que son verdad. Por ejemplo, cuando comunico a los amigos los pleitos que tiene el matrimonio vecino cuando el marido llega borracho a casa.

Puede que haya ocasiones en que, con el fin de prevenir males mayores, deba revelar los pecados ajenos. Será una obligación hacer ver a mi hijo que su nuevo amigo es drogadicto, o que convenga informar a la autoridad pública las actividades sospechosas en la oficina contigua. Puede ser necesario advertir a los profesores del colegio la deshonesta actitud mostrada por un compañero de mi hijo. Pero lo más usual es que cuando hablamos mal de alguien lo hagamos llevados por una intención poco recta. Por eso, si no tenemos una causa justa, aunque lo que digamos sea verdad, es ilícito difundir sin necesidad los defectos ajenos.

Ahora bien, si el hecho peyorativo que menciono es algo público, algo que resulta del conocimiento de todos, no es pecado, como el caso de crímenes pasionales que publican todos los periódicos. Pero, aun en estos casos, la caridad nos llevará a condolernos y a rezar por el pecador, más que cebarnos en su desgracia.

No sólo se falta al octavo mandamiento con la palabra y la mente, sino que también hay pecados de oído. Escuchar con gusto la calumnia y difamación, aunque no digamos una palabra, fomenta la difusión de murmuraciones maliciosas. Nuestro deber cuando se ataque la fama de alguien en nuestra presencia, es cambiar la conversación, e incluso intentar sacar a relucir las virtudes del difamado.

Afrentar la dignidad de una persona, es decir, lesionar su honor, es el pecado de contumelia. En los pecados anteriores el prójimo está ausente, en éste el prójimo está presente. Este pecado de contumelia adopta distintas modalidades. Una de ellas sería, por ejemplo, negarnos a dar al prójimo las muestras de respeto y amistad que le son debidas, como no contestar su saludo o ignorar su presencia, como hablarle de modo altanero o ponerle apodos humillantes. Un pecado parecido de grado menor es esa crítica despreciativa, ese encontrar faltas en todo, que para algunas personas -por ejemplo, para la esposa con su marido; para el marido con su suegra- parece constituir una arraigada costumbre.

Otro posible modo de ir contra el octavo mandamiento es revelar secretos que nos han sido confiados. La obligación de guardar un secreto puede surgir de una promesa hecha, de la misma profesión (políticos, médicos, investigadores, etcétera), o, simplemente, porque la caridad me lleva a no divulgar lo que pueda dañar o herir al prójimo. Se incluyen en este tipo de pecados leer la correspondencia ajena sin permiso, o escuchar conversaciones privadas atrás de la puerta o por la extensión telefónica. La gravedad del pecado dependerá en estos casos del daño o perjuicios ocasionados por nuestra actitud.

Conviene recordar por último que este mandamiento, igual que el séptimo, nos obliga a reparar los males causados. Si perjudicamos a un tercero con alguna mentira, lo difamamos, lo humillamos o revelamos sus secretos, nuestra falta no estará saldada hasta que compensemos los perjuicios lo mejor posible. Y debemos hacerlo aunque hacer esa reparación nos exija humillarnos o sufrir un perjuicio nosotros mismos.

Si he calumniado, debo decir que me había equivocado radicalmente; si he murmurado, tengo que compensar mi difamación hablando cosas buenas del afectado; si he insultado, debo pedir disculpas, públicamente, si el insulto fue público; si he revelado un secreto, debo reparar lo mejor que pueda las consecuencias que se sigan de mi imprudencia.

Fuente: La Red

Hoy

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Hoy comienzo el día con optimismo,ya soy candidato confirmado a ocupar una plaza como operario multiservicios en el Ayuntamiento de la Puebla de Alfindén.

Hoy me dirán los pasos a seguir… Reconocimiento médico y tareas a realizar. Supongo que me tallaran para darme mi ropa de trabajo.

La experiencia me hace diseccionar la alegría de encontrar trabajo en estas épocas de pobreza social…

Confío en mi suerte.capacidad.

P.D.

El 1 de Junio comienzo.

El Escarmiento

Y entonces dices adiós, decides acabar con todo y dar el paso más grande que jamás has dado, o eso dices ahora…
Nunca pensaste que sería doloroso recoger tu propia ropa de un cajón, tu cepillo de dientes de aquel baño e incluso tu propia máquina de videojuegos que tanto te costó hacer entrar en aquella casa, en aquel salón…
Se acabó eso de pelear por quien se acuesta en el sillón para apoyar la cabeza en los pies de quien, se acabó eso de pelearse por la película de miedo o la película de amor, se acabó eso de poner morritos tratando de dar pena para poner tu serie favorita en vez de la de ella… Pero no hay que darle más vueltas a esto, lo tenías asimilado y poco te importaba, estabas decidido a tomar esa elección y te sentías seguro de ello más que nada porque sabes que tendrías a otra rápidamente y no sufrirías, o eso dices ahora…
Nada tenía que ver esa chica con la que hablabas mucho últimamente ¿No? Eres tu pequeño secreto mejor guardado, te sentías bien, te trata bien, congeniabas bien, te reía las gracias… Te sentías hombre por hacer de dos mujeres, dos secretos una para la otra, era lo normal en un hombre, o eso dices ahora…
No habías llegado a tu casa y ya enviabas un whatsapp para comunicar “tu perdida y lo triste que te sentías” necesitabas “hablar para calmar las penas” Pobre iluso, eso dices ahora…
Evitas las llamadas de tu ahora exnovia, no haces caso a ni a sus amigas ni a tus amigos de los consejos que te dan, de las explicaciones que te piden, lo tenías claro tu nueva vida querías que fuera con tu amiga que te comprende, claro…
Pero amigo la realidad es otra, cada día que pasas con tu nueva amiga a la mochila del remordimiento se añaden unos 100Kg. Te vas dando cuenta que esos abrazos son más frios, esos labios agrios no saben a aquella miel, los pies frios que tocas bajo la misma manta ya no responden con sonrisillas sino simplemente se apartan, que esas tostadas no están tostadas como a ti te gustaban, ese zumo recién exprimido estaba perfecto pero tú no tomas zumo… Pronto te das cuenta que ella no termina de confiar en ti, “Si le hiciste eso a ella conmigo ¿Por qué a mi no?.
Decepción tras decepción, aunque quizás no deberías de llamarlo decepción sino escarmiento, escarmiento por infravalorar, escarmiento de ser cobarde, escarmiento de arrancar pétalos en el parque teniendo el árbol en casa.
Pasan los días y al final tu aventura acaba, no te quería. Ella te gustaba a ti, pero no tenía esos pequeños detalles que la hacen tu chica perfecta. Viviste el momento jugándotelo a la carta más atractiva y perdiste, ahora toca recoger las fichas que te quedan pero tienes 0.
De camino a casa la ves a ella, la chica que no era la chica más perfecta del mundo en eso estamos de acuerdo, pero era tu chica perfecta. En brazos de otro que si la valora como persona y no como mujer, el que la escucha y la atiende, aquel que mientras ella le lloraba contándole que te notaba frío y distante, que sin ti no podía vivir, al que pedía consejos para hacerse ver más atractiva para ti, consejos para que la relación avanzara… Tú jugabas sólo a sentirte hombre, o bueno eso dices ahora ¿No?, pensar que eres hombre, porque en realidad sólo eres eso, eres solo.

Fuente: La Red

Hay color

• El Sol sale también para ti…. solo tienes que abrir tu ventana.
• Solo un héroe sonríe…cuando el corazón llora.
• Si quieres triunfar, no te quedes mirando la escalera, empieza a subir, escalón por escalón, hasta que llegues arriba.
• La Alegría es como el Sol, ilumina a quienes la poseen y reanima a cuantos reciben sus rayos.
• El corazón se cansa de creer, perdonar y esperar, pero nunca de volver a amar.
• Aunque sientas que todo perdió su sentido, siempre habrá un “te quiero” y siempre habrá un amigo en quien apoyarse.
• Ríe cuando estés triste, llorar es demasiado fácil.
• Sonríe, principalmente frente a aquellos que desean ver tus lágrimas.
• El que lucha siempre puede equivocarse, el que no ya está equivocado.
• Nadie puede hacer que te sientas inferior, si tú no se lo permites.
• Cuando pierdes, no te fijes en lo que has perdido, sino en lo que te queda por ganar.

• Si no puedes volar, corre, si no puedes correr, camina, si no puedes caminar, gatea, pero hagas lo que hagas, ¡SIGUE ADELANTE!

• Ríe y el mundo reirá contigo, llora y sólo tú te mojarás la cara.
• Si algunas personas se alejan de ti, no te pongas triste, quizás es la respuesta de Dios a tantas veces que le pediste: “Señor líbranos de todo mal, Amen”
• Serás feliz dijo la vida, pero antes te enseñaré a ser fuerte.
• Nunca destruyas tu vida por una alucinación o copia pirata del amor.
• Para triunfar en la vida, no es importante llegar el primero, para triunfar simplemente hay que llegar, levantándose cada vez que se cae en el camino.
• Para empezar un gran proyecto, hace falta valentía, para terminar un gran proyecto, hace falta perseverancia.
• No es verdaderamente grande aquel que nunca falla, si no el que nunca se da por vencido.
• Si no sueñas, nunca encontrarás lo que hay más allá de tus sueños.
• Es duro fracasar en algo, pero es mucho peor no haberlo intentado.
• Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos.
• Nunca cuentes los años cuenta los recuerdos!
• Solo tú tienes que luchar por lo que es tuyo, grita, llora y pelea si es preciso, pero nunca dejes que te maten las ilusiones.

Fuente: La RED

¿Eres auto-tóxico?

Desmontando a Kate

Parece y es común pensar que los psicólogos son personas perfectas, que tienen la solución para todo. Son gente mágica que a cambio de unos honorarios va a ofrecerte la solución a tus problemas, va a quitarte todo el sufrimiento y va a modificar tu cerebro para que seas igual de perfecto que ellos.

Los psicólogos no son perfectos, no lo somos, la realidad es que el 90% de la gente que estudia psicología lo hace para tratar de comprenderse y más frecuente es todavía que los psicólogos acudan a otros psicólogos para soltar la carga emocional que acumulan en sus hombros, tanto por su propia vida como por la de los pacientes a los que atienden. Aunque con los años y la experiencia cada vez se consigue desconectar más del segundo caso.

descarga (2)Ahora, por motivos que muchos que seguís el blog conocéis he echado mano de una, ya amiga…

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