Soy un extraterrestre

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Termino de ponerme las botas, me miro al espejo y me reconforta mi imagen… cada vez con menos cabello, con alguna arruga más. Pero me siento yo mismo y ello me envuelve en un agradable sentimiento.

Vivo una época especialmente contemplativa… Y así llevo más de seis meses sin realizar ninguna actividad laboral. Soy un desempleado más en la lista. Sin embargo, yo no soy un parado más…

En realidad mi vida ha cambiado para mejor, por no decir a sobresaliente, desde que dejé hace siete u ocho meses el taxi la última vez.

Susy y yo cambiamos los papeles… Ella tomó la antorcha y se sumergió en el laberinto urbano, mientras yo quedaba en casa, en este pueblo a cargo de tres niñas, de cocinar y mantener como he podido todo lo relacionado con el hogar.

La vida me ha enseñado a no decaer en momentos difíciles y sobre todo a amarme a mí mismo. Lo primero que hice fué ir al médico a revisar mi salud deteriorada y machacada por el exceso de años trabajando imparable a un ritmo estresante por la penosa situación laboral que vivimos. Yo era sabedor de ello, pero hay prioridades que matan. Y matan de verdad.

Dieta sana, nada de asfalto, caminar a diario con calor y con frío… pero sin parar ni mirar a nadie. Ideas claras y próxima cirugía bariática a lo lejos… Aunque llegado al punto de salud que actualmente disfruto, me planteo en alguna ocasión si realmente debo someterme a tal intervención. Si nadie me lo desaconseja, llegaré hasta el final y pasaré por el quirófano a por mi bypass o “empalme” intestinal.

El problema es mas complejo que la imagen personal, puesto que ahora estoy dentro de la normalidad (sobrepeso). El drama está en mi metabolismo y tamaño estomacal y lo que es peor en las consecuencias nefastas a mi salud que ello conllevará. La genética es fuerte, pero el ser humano es inteligente.

Espero volver a reanudar pronto mi actividad como taxista y continuar otros veinticinco años más. Esa es la idea; pero indudablemente no habrá crisis ni acontecimiento que haga descuidar de nuevo mi salud.

La sonrisa en mi rostro está garantizada. Una y otra vez compruebo lo que he aprendido y vivido… me siento genial y seguro, sobre todo en el mundo laboral al comprobar la calidad humana de innumerables personas que me conocen de toda la vida.

Los médicos se asombran de mi voluntad… ¿Es que hay algo que merezca más la pena que cuidarse para disfrutar de mejor calidad de vida?  Cuestión de lógica pura, amigos.

Este paréntesis de tiempo, ha sido de oro para mí… Restaurado físicamente por completo, solución de gestiones para mi futuro.

Ni un sólo día he dejado de madrugar, ni un sólo día inactivo… entrenamiento físico y mental. Dedicado a mi familia y a mí mismo por completo.

Mi casa unifamiliar sigue en pie y con buena salud…acogedora y amplia, bajo un cielo azul despejado, un clima caluroso en verano y helador en invierno.

Luchando con mi familia día a día, centrándonos en lo primordial y presente…

Y de repente, es Navidad, tiempo de disfrutar realmente de la felicidad, calor familiar y cariño.

 

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