Sobre tontos, listos y zoquetes.

¿Quién es tonto y quién es listo?
¿Qué es ser inteligente? Binet, que creó el primer test para medir la inteligencia definió así esta capacidad humana: “inteligencia es lo que mide mi test”. Ya hace tiempo que se sabe que ser inteligente no es tener la capacidad de almacenar muchos conocimientos abstractos o de memorizar los textos más largos y complejos. Ya hace mucho que se descubrió que hay inteligencias múltiples, que la inteligencia puede desarrollarse, que depende del contexto y que tiene que ver con la forma de vida. ¿Es inteligente la persona que no sabe relacionarse, que vive desgraciadamente, que no sabe aceptarse a sí mima, aunque haya alcanzado el máximo nivel académico en la mejor Universidad del mundo? Es inteligente aquella persona que sabe vivir dignamente y que es capaz de situarse de forma razonable en el mundo. Fracasa la inteligencia, dice José Antonio Marina en su preciso libro “La inteligencia fracasada”, cuando nos convertimos en seres desgraciados. Repito: ¿quién es tonto y quién es inteligente? Una querida amiga me envía un aleccionador relato sobre la cuestión. Se titula “Fábula del tonto”. Dice así: Se cuenta que en una lugar del interior un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una grande de 50 céntimos y otra más pequeña, pero de 1 peso. Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Le dejaban llevarse la moneda de 50 céntimos mientras le miraban burlonamente. Un día alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió: – Lo sé, señor, no soy tan tonto, vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el juego se acabará y no volveré a ganar mi moneda. Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero de ella se pueden extraer varias conclusiones. Quien parece tonto, no siempre lo es. Los verdaderos tontos de esta historia son los que quieren aparecer como inteligentes. Una ambición desmedida puede acabar cortando la fuente de ingresos. Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan buena opinión de nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensen los demás de nosotros sino lo que pensamos de nosotros mismos. Y, sobre todo, el verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente. Como decía, esta fábula es aleccionadora, como suelen serlo las fábulas. Y centra la atención en lo que es inteligencia y estupidez. Cuestión de gran interés que tendría que plantear casi obsesivamente la educación. ¿Cómo desarrollar la inteligencia? ¿Cómo no caer en la estupidez? Quien se amarga la existencia de manera creciente y profunda, ¿es una persona inteligente? ¿Por qué consideramos inteligentes a las personas que escriben libros o saben muchas cosas, si no fuesen capaces de entender la vida, de comprender al prójimo y de aceptarse a sí mimas? Hay quien se considera inteligente porque sabe engañar, porque sabe explotar a los otros, porque es capaz de vivir sin dar golpe, porque es capaz de hacer dinero fácilmente, porque se aprovecha de todo y de todos… Hay quien considera tonto a quien ayuda, a quien paga sus impuestos, a quien cumple las leyes, a quien respeta al prójimo, a quien trabaja, a quien se esfuerza… Cuando pensamos así, nos instalamos en una gran equivocación. Se suele pensar que es inteligente el pícaro, el descarado, el aprovechado. Alguna vez he contado que un anciano que acudió a las oficinas del censo en la ciudad argentina de Santiago del Estero fue preguntado por el funcionario de turno: – ¿Cuántos hijos tiene usted? – Cinco, respondió. – ¿Todos vivos?, inquirió el funcionario. – No. Dos trabajan, contestó con plena convicción el anciano. La contestación dejó meridianamente claro cuál era su visión de la inteligencia. Ser inteligente es vivir del cuento, ser inteligente es vivir sin dar golpe, ser inteligente es vivir a costa de los demás. El fracaso de la inteligencia es la desgracia, es la infelicidad, es la maldad. El fin más importante de la educación debería ser enseñar a ser felices. “La inteligencia fracasa, dice Marina en el libro citado, cuando se equivoca en la elección de marco. El marco de superior jerarquía para el individuo es su felicidad. Es un fracaso de la inteligencia aquello que lo aparte o le impida conseguir la felicidad”. Está visto que hay quien sitúa el marco en otras esferas: en el dinero, en el poder, en la fama, en el alcohol, en la droga. Está claro que no constituyen en sí mismos un verdadero y sostenible marco de felicidad. Lo que digo para los individuos lo aplico también a las sociedades. ¿Cuándo nos comportamos de manera inteligente como ciudadanos y ciudadanas? Cuando contribuimos a crear y a mantener una comunidad justa, solidaria, compasiva y, en definitiva, feliz. Si cada vez fuésemos más prósperos y más infelices habría que pensar si no estaríamos instalados en la estupidez. Vuelvo de nuevo al libro de Marina: “Son inteligentes las sociedades justas. Y estúpidas las injustas. Puesto que la inteligencia tiene como meta la felicidad privada y pública, todo fracaso de la inteligencia entraña desdicha. La desdicha privada es el dolor. La desdicha pública es el mal, es decir, la injusticia”. Son enemigos de la inteligencia el pesimismo, la pereza, el fanatismo, el desamor, el odio, la injusticia, las diversas adicciones, la sumisión, la cobardía, el fatalismo, la rutina que conduce al conformismo… Esos poderosos enemigos acaban derrotando a la inteligencia. Pero pienso que hemos de mantener el optimismo respecto a la capacidad (individual y colectiva) que tiene el ser humano de aprender, de mejorar, de construir una sociedad mejor. El optimismo es la gran condición que nos pone en el camino de la inteligencia.

Miguel Ángel Santos Guerra

Imagen de Miguel Ángel Santos Guerra

Ocupación
Catedrático de Didáctica y Organización Escolar Blog o sitio Web

http://blogs.epi.es/eladarve

Prefiero

Prefiero correr riesgos y equivocarme alguna que otra vez,
seguir luchando y viviendo con plena libertad,
que ser la sombra de nadie rogándole cada instante, añorando lo que puede venir y no viene, generando ansiedad.

Si lo más maravilloso que existe ya lo tengo aquí mismo, mi propia vida, mi propia existencia
soy caminante y no camino,

mochila pequeña y ligera,
nada me falta.

Prefiero ser temeroso a ser temido…

" 26 de Noviembre "

Ayer se celebró el día del NO a la violencia de género, NO al maltrato de cualquier tipo a la mujer. En eso estamos todos de acuerdo… ninguna duda.

Pero


  • ¿Qué sucede cuando la víctima es el hombre inocente?

  • ¿Y de las denuncias falsas ?

  • ¿Qué ocurre cuando una mujer miente por interés, VENGANZA ,egoísmo o por una grave equivocación ante un delito de violación?


  • ¿Tiene poder una mujer inteligente y con maldad para llevar a un hombre inocente a la cárcel ?

  • ¿Qué ocurre en la cabeza de un inocente entre rejas?

  • ¿Quien se beneficia más de la justicia: un hombre o una mujer? Seamos sinceros…

  • ¿Qué ocurre cuando un juez es una mujer… ? ¿Tú crees que es beneficioso para un hombre inocente el sexo del juez?

El sufrimiento de un inocente declarado culpable “oficialmente” le marcará psicológicamente para toda la vida a todos los niveles y jamás se recuperará totalmente.

  • ¿Cuánto dinero y valor cuesta esta condena psicológica?

  • ¿Donde se sitúa la honorabilidad de un inocente culpable “oficialmente”?

Para que a una persona se le declare culpable…

  • ¿Qué pruebas son definitivas y claras para demostrar su culpabilidad?


  • ¿Piensas que, efectivamente las pruebas condenatorias son realmente claras?

  • ¿En qué situación social queda la víctima?

  • ¿Tu crees sinceramente que un juez no se equivoca JAMÁS?

  • ¿Piensas que la lotería sólo viene acompañada de la fortuna y no de la desgracia?


  • ¿Has pensado que elegir un letrado de alto nivel para tu defensa, supone casi la admisión de culpabilidad?
  • ¿Has pensado que elegir un letrado de bajo nivel para tu defensa, supone el riesgo inminente de prisión?

  • ¿Has pensado alguna vez que un inocente acaba asumiendo su culpabilidad por pura protección natural para evitar la locura?

  • ¿Cuantos inocentes estarán ahora mismo en prisión injustamente? Pocos, seguramente… pero, de ese porcentaje oscuro y angustioso… ¿Qué sabes de él?

NO A LAS DENUNCIAS FALSAS.
NO A LAS CONDENAS DERIVADAS DEL SUFRIMIENTO, DESEQUILIBRIO Y DESESPERACIÓN DE OTRA PERSONA.

SI AL CUMPLIMIENTO TOTAL DE LAS PENAS A LOS INDIVIDUOS QUE SÍ SE ESTE COMPLETAMENTE SEGURO Y CON PRUEBAS CONTUNDENTES.

Por si alguien le queda alguna duda… pienso que ojalá al hombre que fuese REALMENTE culpable de un maltrato o violación, lo deberían de dejar morir lentamente y abandonado.


Llámame violento si quieres y dictador… esta vez sí lo admitiría.

Siempre me gusta que me dejen algún comentario… voy a hacer una excepción hoy: Esta entrada no admite ningún tipo de comentario. Sólamente con que reflexiones en ella, me doy por satisfecho.

Tú me dejaste…

Como girando la cabeza

Al igual que una segunda mirada

Al igual que una hoja quemada en un libro abierto

Como un mar que golpea

Al igual que un crimen sucio

Cuando tu mirada se juntó por primera vez con la mía

Al igual que una palabra rota

Al igual que una sonrisa trágica

Al igual que miles de pasos en un solo kilómetro

Como una única oportunidad

Al igual que un resplandor salvaje

Cuando al volver me saludaste

Estaba a punto de llamarte

Había flores en en el cielo

Que tú me dejaste

Como una voz apagada

Al igual que una puerta cerrada

Al igual que una docena de mentiras y una docena más

Al igual que una lengua torcida

Una gran distancia

Cuando estalló en la oscuridad

Las estrellas parecían quemar chispas

Las luces estaban calientes, pero fría

tu me dejaste

Cansado

Sin poder cerrar los ojos

En el fuego

Pero dentro de su congelador

Para ejecutar u ocultar

Sin palabras, mis palabras no podrían derretirse

Susurrando sólo

Sin ti me sentí

Al igual que un pensamiento fugaz

Como un doble ocho

Al igual que el sabor de un suave calentamiento

Al igual que un soplo plácido

Al igual que un golpe frío

Cuando te detuviste y me abrazaste

Mi interior casi se congeló

Tu tacto era casi la curación

Me dejaste

Cansado

Sin poder cerrar los ojos

En el fuego

Pero dentro de su congelador

Para ejecutar u ocultar

Sin palabras, mis palabras no podrían derretirse

Susurrando sólo

Sin ti me sentí

Al igual que un sol poniente

Como un último adiós

Al igual que una canción de cuna incompleta…

25 de Noviembre…

Copio y pego una entrada del blog de Eva Navarro… el mérito es sólo suyo



Domingo, 2h09 AM.

Las puertas del pasillo de quirófanos se abrieron con el empujón de la camilla.
– ¡Vamos, vamos! ¡Despejando, vamos, hay que detener la hemorragia!

Tras la camilla, las puertas volvieron a cerrarse, y Nekane se quedó inmóvil, de pie, desorbitada, atenazada por las palpitaciones que sentía en los dedos, en las piernas, en las caderas…
Tuvo que buscar un lugar donde sentarse, donde desplomarse con la gravedad de la tensión acumulada, para liberarla, mientras esperaba que la intervención de su paciente terminara.

– Aguanta, Clara, aguanta –parecía que oraba- y será lo último que aguantes.

18 Días antes.

La Dra. Hernani trabajaba en la consulta del centro de salud como médico de familia.

– Clara Salinas –se escuchó a través del altavoz situado sobre la puerta del gabinete.
– Buenos días, Nekane –dijo Clara al cerrar la puerta y tomar asiento.
– Buenos días, cuéntame…
– Tengo problemas para respirar, noto todo el tiempo como una presión en pecho y espalda, me sube calor por el cuello, y a veces, cuando me falta el aire, siento náuseas.
– Túmbate sobre la camilla, quítate la blusa, por favor.

Mientras Clara se desvestía la Dra. Hernani alcanzaba el fonendoscopio y, cuando su mirada se posó sobre el cuerpo de su paciente…
– ¿Qué te ha pasado? ¿Cómo te has hecho estos moratones?
– Estoy torpe, ya te he dicho que me cuesta respirar, me he caído, creo que un desmayo.

El silencio, de repente, tenía toneladas de peso. La doctora palpó los hematomas, la paciente reaccionaba con pequeños movimientos de rechazo, dolorida.
– ¿Todo esto te lo has hecho en una caída? ¿Cuando te has caído?
– Ayer, creo. No sé el día en que vivo, estoy muy cansada.
– Mírame, Clara. ¡Mírame te digo! Por favor… Estos moratones son de golpes en distintos momentos ¡Van del granate al amarillo, pasando por el morado y el verde! Clara, mírame… No es la primera vez que te lo veo ¿Qué te está pasando?
– Estoy muy cansada, no recuerdo bien las cosas, me cuesta ocuparme de mi casa y mi familia, estoy torpe; esta angustia que tengo me quita el apetito ¡mira como me estoy quedando! Parezco un saco de huesos, debería poner de mi parte, pero no sé… no sé hacerlo mejor, me distraigo continuamente, olvido lo que debo hacer, soy un desastre…
– ¿Quien te dice todo eso?
– No me lo tiene que decir nadie, ¿es que no lo ves?
– Yo veo lo que veo. Te repito, Clara… ¿Quién te dice todo eso? ¿Quién te hace esto?
– Es culpa mía… -rompió a llorar- soy un despojo de mujer. Pero lo voy a arreglar, y todo volverá a ser como antes. Tengo que arreglarlo ¿comprendes? Si me curo, si vuelvo a estar fuerte, todo volverá a ser como antes.
– ¿Qué quieres arreglar? ¿Qué quieres que vuelva a ser como antes?
– Mira, Nekane, yo te agradezco que te preocupes, pero tú no estás para eso, y yo he venido a consultarte como médico –se secó las lágrimas de la cara y los ojos con dos pasadas de manga- si no me puedes dar algo para la angustia, pues me lo dices y ya está. Me voy por donde he venido. –contestó resuelta mientras se volvía a vestir-
– No, perdona, no te marches, siéntate. Discúlpame. Mira, te voy a dar una receta de algo muy flojito ¿vale? No es más que un relajante muscular muy suave. No te atontará ni te dará sueño, simplemente te ayudará a que no te sientas aturdida, y quizá de ese modo puedas hacer las cosas más tranquilamente. Lo tomas durante un mes, y luego hablamos, a ver cómo te ha ido ¿Te parece bien?
– Bien –la paciente bajó la guardia-
– No dejes de venir, por favor, estas cosas hay que controlarlas. Si vemos que no te va bien o no te es suficiente, cambiamos de comprimidos o de dosis.
– Bien…
– ¿Sigues viviendo en esa casita con el patio lleno de flores? Donde fui a verte una vez para una atención domiciliaria ¿recuerdas?
– Sí, ahí vivo. ¿Por qué?
– No, por nada. Me gustó tu patio. Confírmame tu teléfono, por favor, este tipo de medicamento requiere tener completa la ficha del paciente –mintió la doctora- ¿es este?
– A ver… -Clara ya parecía más conforme- Sí, ese es. Vale. Pues gracias, hasta dentro de un mes.
– Escucha Clara, no te lo tomes a mal, sólo me he inquietado por ti. Te pido que, por favor, te anotes mi teléfono. Mira, te hago una llamada perdida y así te queda grabado. Guárdalo en tu agenda –la doctora hablaba mientras marcaba el número de Clara en su teléfono personal- Dime que lo harás, que me llamarás si en algún momento no estás bien.
Las dos mujeres se miraron, comprendiendo lo que no decían las palabras. Se regalaron una sonrisa de cortesía, triste, y la una se marchó mientras que la otra se sentaba en su despacho. Ambas con la vista clavada en el suelo.

18 Días más tarde, domingo 12h39 AM.

Nekane terminaba de cenar en compañía de unos colegas de Bilbao que estaban concluyendo una semana de conferencias y seminarios en la costa levantina. Sintió la vibración del teléfono en el bolsillo y, mientras escuchaba entre risas a sus compañeros, miró la pantalla:

Nuevo mensaje: 00:39 Clara Salinas: ven corre ven

La doctora se levantó de su asiento con la fuerza de una catapulta. Pulsó:

Opciones, OK, Devolver la llamada, OK, Llamando

Cogió la botella de vino vacía que reposaba boca abajo en la cubitera junto a la mesa, abandonó a sus colegas con un simple “una urgencia” y salió corriendo del restaurante. Una señal de llamada, dos señales de llamada ¡atienden la llamada…! Pero nadie contestaba al otro lado.
– ¿Clara? ¡Clara! ¡Soy Nekane! ¿Clara?

Escuchó un sonido de rozamientos, le hizo recordar cuando en alguna ocasión alguna amiga le había llamado por accidente, al llevar el teléfono en el bolso y pulsarse sola la tecla de rellamada. Escuchó golpes que retumbaban.

– ¡Abre el puto armario, hija de perra! – más golpes.
– ¡Por favor, lo abro, voy a abrirlo, cariño, pero déjame que te explique! –escuchó por fin la voz de Clara, más allá del bolsillo o lo que fuera.

Comprendió que no era momento para hablar, que nadie la escucharía al otro lado, y siguió corriendo hasta llegar a su Megane descapotable que abrió a distancia. En la carrera, se colgó el bolso cruzado sobre el pecho, introdujo en él la botella, y pulsó la tecla de manos libres del teléfono. Entró como por arte de magia en el vehículo y de dos volantazos salió del lugar disparada.

– ¡Saco de huesos, despojo de mierda! ¡Das asco! – los insultos se sucedían, el llanto de Clara se interrumpía por sus quejidos, que coincidían con vaivenes de los roces, por golpes sordos, y más llanto, y más insultos.

El corazón de Nekane batía a más velocidad de la que llevaba el coche, pero su cabeza se mantenía lúcida. Podía haber tomado el camino más corto para llegar a la casa de su paciente, pero recordó los controles de alcoholemia que acostumbraba encontrar en la avenida que comunicaba la zona de copas con el centro de la ciudad, y tomó esa dirección. Cuando se acercaba a semáforos y cruces, tocaba el claxon y daba ráfagas con los faros. No se detenía. La policía estaba donde previsto, aceleró. Pulsó la apertura automática de su ventanilla, y cuando alcanzó la altura del control, sacó la mano con el dedo corazón apuntando al cielo, acelerando y pitando como si fuera de boda. Se dirigió entonces a casa de Clara.

No había soltado el teléfono de la mano, y escuchaba la agresión en directo, cada vez más frecuentes los golpes, los insultos en catarata, cada vez más débiles los quejidos. En un momento, un fuerte golpe del teléfono del otro lado de la línea: en un movimiento el aparato había salido despedido del bolsillo de Clara, y había quedado tirado en el suelo. No escuchaba más a la mujer. Miró por el retrovisor: dos coches de policía la seguían. Temió lo peor. Por fin decidió hablar.

– ¡Clara! ¡Clara! – gritó con todas sus fuerzas. Alguien, al otro lado, cogió el teléfono.
– ¿Quién es? ¡¿Quién es, maldita sea?!
– ¡Soy una mujer, pedazo de cabrón, una mujer con más cojones que tú y toda tu puta raza, y voy a por ti!
– ¿Ah, sí? ¿Tú y cuantas más? ¡Payasa! ¡Ven, ven, que tengo pa ti también!
– Estoy en tu calle, media picha, en cuanto salgas te reviento en tu misma puerta.

No le dejó tiempo para contestar. Colgó la llamada sin soltar el teléfono, y embocó por fin la calle. La policía le seguía, ahora sonaban las sirenas. Vio salir al energúmeno de la puertecita de la verja detrás de la cual se escondía el infierno. Le reconoció enseguida, le había atendido ella misma en el centro de salud alguna vez, y le recordaba de cuando visitó a Clara en casa. Aceleró de nuevo, dirigiéndose a él. Este se quedó inmóvil, desconcertado como los conejos que atraviesan la carretera por la noche.

Nekane conocía el barrio, era su barrio de trabajo. Sabía que, tras la curva cerrada a la izquierda, la calle se ensanchaba y a la derecha de la misma había un descampado. Siguió en dirección al endemoniado, apretó el freno y apenas a dos metros de distancia del hombre, lo esquivó, soltó el freno y giró el volante, para detener el coche en medio de una polvareda, en el descampado.

Los coches de policía la seguían de cerca, ocupando los dos carriles de la calzada, no tuvieron tiempo de reaccionar, y no pudieron evitarlo. Salió disparado hacia el cielo, camino seguro del averno.

Nekane salió de su descapotable corriendo hacia la casa, cuya puerta había quedado abierta. Marcaba el número de urgencias. Entre restos de una batalla, Clara estaba tendida en el suelo, semidesnuda, con la ropa hecha jirones. Tenía pulso, pero mostraba varias heridas incisocontusas, una de las cuales, en la cabeza, sangraba en abundancia.

Dos policías entraron corriendo en la casa, los otros dos se ocupaban de los restos de satanás. Nekane dio instrucciones a emergencias del lugar donde debían mandar la ambulancia y valoración clínica de la mujer herida.

Se escucharon unos gimoteos. En el dormitorio, una niñita de unos tres años se refugiaba de cuclillas entre la cortina y la ventana, con el camisón de Clara entre sus pequeñas manos, cubriéndose el rostro, oliendo a su madre.

Domingo 06h23 AM.

La doctora acariciaba la frente de su paciente, sentada sobre la cama desde que viera que la ensoñación de la anestesia abandonaba el cuerpo maltrecho. Clara abrió los ojos, deseosos de enganchar la mirada en algún lugar que le permitiera mantener el peso de sus párpados. Encontró la mirada de su médico de cabecera, y la expresión se tornó inquisitiva, suplicante de una respuesta a ninguna pregunta, a muchas dudas juntas.

– Ya está. Todo ha pasado, nunca más volverá a ocurrir.
– Gracias Nekane -balbuceó, y las lágrimas se precipitaron como corderillos apresurados, en todas las direcciones, sobre sus mejillas. Entornó los ojos de nuevo, y su cabeza, rendida por los golpes de la vida, se ladeó buscando reposo.
– … Nunca más.


EVA NAVARRO.

Nuevo Mercedes-Benz CL Class 2011

El concepto integral de seguridad.

Pocos aspectos nos estimulan tanto como la mejora de su protección. Con la invención del habitáculo de seguridad en los años cincuenta, Mercedes-Benz estableció un primer hito en la búsqueda de la seguridad integral. En la actualidad no es sino una pieza más dentro del concepto integral de seguridad de Mercedes-Benz, que nos aproxima a nuestro objetivo prioritario: una conducción sin accidentes.

El concepto de seguridad integral divida la seguridad en relación con la automoción en cuatro fases. En la fase «Conducción segura», el vehículo asiste al conductor anticipándose a las situaciones críticas y reaccionando adecuadamente. En una segunda fase «Ante un peligro», se activan las numerosas medidas de prevención de PRE-SAFE®, que contribuyen a reducir el riesgo de lesiones para los ocupantes si se produce un accidente. En la fase «En caso de accidente» intervienen numerosos sistemas de seguridad con vistas a proteger a los ocupantes. Por último, «Después de un accidente» se toman otras medidas encaminadas, por ejemplo, a facilitar el rescate.

Conducción segura.

La mayoría de los accidentes tienen su origen mucho antes de que se produzca la colisión propiamente dicha: una distracción, la falta de visibilidad o un peligro imprevisto. Por ese motivo, el nuevo CL incorpora sistemas de seguridad que favorecen una conducción relajada en condiciones normales y ayudan a afrontar con éxito situaciones críticas. A esto se suman otros dispositivos que pueden asistir y sensibilizar al conductor ante situaciones difíciles de conducción.

ADAPTIVE BRAKE.
El equipo de frenos ADAPTIVE BRAKE incorporado de serie incrementa el confort de conducción y la seguridad. Este equipo completa la función básica del sistema antibloqueo de frenos (ABS), que ayuda al conductor a superar maniobras críticas de frenado, con funciones de confort que facilitan situaciones de conducción difíciles.

Sistema de alerta por cansancio ATTENTION ASSIST.
El sistema de alerta por cansancio ATTENTION ASSIST incorporado de serie puede avisar al conductor en cuanto detecta signos típicos de falta de atención creciente y cansancio y recomendarle que pare para descansar. A este fin, el sistema supervisa el comportamiento del conductor. Si las pautas difieren del perfil calculado previamente, se emite una señal acústica y óptica.

Conexión automática de las luces de cruce.
La conexión automática de las luces de cruce facilita la labor del conductor conectanto automáticamente la luz de cruce, los pilotos traseros y la iluminación de matrícula en la oscuridad. Esto es posible también en caso de lluvia o de nevada mediante el registro electrónico de los ciclos del limpiaparabrisas.

Paquete de asistencia a la conducción Plus.
El paquete de asistencia a la conducción Plus [1] disponible como opción consta de DISTRONIC PLUS, el servofreno de emergencia BAS PLUS, el freno PRE-SAFE® y, como novedad, el control activo de ángulo muerto y el detector activo de cambio de carril. Todos los sistemas trabajan de forma compenetrada y para advertir al conductor si detectan un peligro, iniciar una intervención autónoma en los frenos en caso necesario y reducir la velocidad del impacto.

Asistente para visión nocturna Plus con detección de personas.
El asistente para visión nocturna Plus con detección de personas disponible como opción mejora notablemente las condiciones de visibilidad al conducir de noche con vehículos circulando en sentido contrario. Una cámara explora la calzada, iluminada por un faro de infrarrojos sin peligro de deslumbrar a otros conductores, y envía la imagen en tonos de gris al display multifuncional. Esto permite al conductor reconocer mejor posibles obstáculos, otros usuarios de la vía sin iluminación adecuada y la propia trayectoria de la carretera sin iluminación. Además, la detección de peatones facilita la identificación de personas.

Torque Vectoring Brake.
El Torque Vectoring Brake incorporado de serie aumenta la adherencia a la calzada en curvas y mejora por tanto la seguridad. Para ello reduce el número de revoluciones efectivo en la rueda trasera del lado interior de la curva, mejorando la maniobrabilidad.

Ante un peligro.

PRE-SAFE® puede preparar al vehículo para afrontar mejor un impacto detectado como posible por el sistema, aprovechando de forma eficaz los valiosos segundos que preceden a un accidente. Los sensores de ESP®, BAS y otros sistemas son capaces de detectar condiciones críticas para la estabilidad dinámica: por ejemplo, sobreviraje o subviraje pronunciados, movimientos bruscos del volante a una velocidad elevada o frenadas súbitas y de emergencia.

Si el sistema PRE-SAFE® detecta una situación de peligro, pueden cerrarse las ventanillas delanteras y el techo corredizo y puede colocarse el asiento del acompañante en una posición más favorable para soportar el accidente. Las cámaras laterales de los asientos multicontorno activos, ambos opcionales, se llenan de aire y retienen firmemente al ocupante en su asiento, permitiéndole seguir mejor los movimientos del vehículo. También cuenta con la asistencia del freno PRE-SAFE® opcional. Además del aviso óptico y acústico, si el conductor no reacciona se puede iniciar una frenada parcial autónoma. El conductor recibe también un aviso tangible en caso de riesgo de colisión, y se solicita su actuación. Si el conductor no reacciona, el freno PRE-SAFE® puede iniciar una frenada a fondo. De este modo, el sistema contribuye enormemente a evitar los accidentes o a reducir la gravedad de los choques.

Gracias a su innovadora tecnología, PRE-SAFE® vuelve a poner de manifiesto el elevado nivel de exigencia de Mercedes-Benz en materia de seguridad.

En caso de accidente.

La seguridad pasiva engloba las medidas destinadas a proteger a los pasajeros y reducir las consecuencias del impacto si llega a producirse un accidente.

Entre ellas ocupan un lugar destacado los sofisticados sistemas de retención. El CL incorpora de serie ocho airbags, entre ellos dos windowbags que cubren prácticamente toda la zona de las ventanillas.

En el CL se incorporan sensores de presión que controlan la activación de los airbags laterales y windowbags. Si la puerta se deforma debido a un impacto lateral, aumenta la presión del aire contenido entre el revestimiento de chapa y el interior de la puerta. Los sensores registran esta modificación y asisten a la unidad de control en el proceso de activación.

Después del accidente.

A fin de reducir los daños derivados de un siniestro y facilitar la evacuación de las personas afectadas entran en acción diversas medidas, en función del tipo y la gravedad de la colisión. Se produce la desconexión automática del motor y se interrumpe la alimentación de combustible. Se encienden los intermitentes y el alumbrado interior de emergencia. En caso necesario, las ventanillas delanteras se abren ligeramente para incrementar el suministro de oxígeno a los ocupantes.

Los ingenieros han procurado facilitar en lo posible la labor de los equipos de salvamento si resulta necesario el rescate de los ocupantes, por ejemplo, con el desbloqueo automático de las puertas. Además, entre las puertas y los guardabarros se han dispuesto líneas de corte que facilitan su apertura después de un choque frontal. La luneta trasera presenta marcas que permiten la localización de los puntos de corte en el montante trasero.

Otra importante aportación de Mercedes-Benz como material de formación es la Guía para servicios de salvamento, que completa nuestra filosofía de seguridad integral. Esta guía está disponible en todo el mundo y en varios idiomas.

Fuente: Mercedes Benz

Visto en TAXIBERIA BLOG (Es muy guapo ese blog… ¿Quién estará detrás? jejeje !!

Vacío existencial…

Se está corriendo el riesgo de perder lo poco que nos queda… debemos proteger y ayudar a nuestros hijos y jóvenes. Si poca culpa tenemos ninguno de lo que está ocurriendo laboral, económico y social… ellos mucho menos.
He resumido la noticia de la conferencia: ¿Cómo estamos? de José Chamizo (Sacerdote y licenciado)… y nos echamos las manos a la cabeza de la gravedad de todas las consecuencias del capitalismo en los últimos tiempos, el poder del dinero a lo bestia y sin prudencia.
Costará la recuperación total… y mucho.

“El Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, apostó “poner de moda” dos virtudes: la humildad y la esperanza, en una sociedad, la actual, cuya principal enfermedad es “el vacío existencial”

Chamizo,participó en Huelva en un acto de la Fundación Caja Rural del Sur con la conferencia “¿Cómo estamos?”, precisó que “no nos vendría mal la humildad en una sociedad en la que hay demasiada prepotencia” al tiempo indicó que la esperanza es necesaria porque “sin ella no hay futuro”, una “esperanza revolucionaria que nos transforme individualmente y a la sociedad”.

la actual crisis económica, cuyo principal problema es el paro y sus consecuencias, ha dejado entrever que “en estos treinta años de capitalismo cruel el centro del universo no ha sido el ser humano sino el mercado”

Estadísticas aterradoras:

El Defensor del Pueblo ha destacado datos como que el 25 por ciento de la población ha ido alguna vez a un centro de salud mental; que 15.715 menores han sido atendidos en las 14 unidades de psiquiatría infanto-juvenil de Andalucía, o que en 2009 la ingesta de tranquilizantes en España fue de 52 millones de unidades”.