Cuéntame un cuento: "Una caña de bambú para el más tonto"

La otra mañana,dos taxistas se machacaban el uno al otro demostrando quien era mejor, quien había viajado a más sitios. Sin darse cuenta hicieron el ridículo delante de sus espectadores. Me dieron ganas de intervenir y explicarles que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita, pero esta gente creo que necesita discutir por principios…

Me aburrí de escuchar a los cinco minutos y me dió por adentrarme en mis pensamientos y relajarme escuchando música…

El cuento:

“Existía un próspero reino en el norte de la India. Su monarca había alcanzado ya una edad avanzada. Un día hizo llamar a un yogui que vivía dedicado a la meditación profunda en el bosque y dijo:

-Hombre piadoso, tu rey quiere que tomes esta caña de bambú y que recorras todo el reino con ella. Te diré lo que debes hacer. Viajarás sin descanso de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y de aldea en aldea. Cuando encuentres a una persona que consideres la más tonta, deberás entregarle esta caña.

-Aunque no reconozca otro rey que mi verdadero yo interior, señor, habré de hacer lo que me dices por complacerte. Me pondré en camino enseguida. El yogui cogió la caña que le había dado el monarca y partió raudo. Viajó sin descanso, llegando sus pies a todos los caminos de la India. Recorrió muchos lugares y conoció muchas personas, pero no halló ningún ser humano al que considerase el más tonto. Transcurrieron algunos meses y volvió hasta el palacio del rey. Tuvo noticias de que el monarca había enfermado de gravedad y corrió hasta sus aposentos. Los médicos le explicaron al yogui que el rey estaba en la antesala de la muerte y se esperaba un fatal desenlace en minutos. El yogui se aproximó al lecho del moribundo.

Con voz quebrada pero audible, el monarca se lamentaba:

-¡Qué desafortunado soy, qué desafortunado! Toda mi vida acumulando enormes riquezas y, ¿qué haré ahora para llevarlas conmigo? ¡No quiero dejarlas, no quiero dejarlas!

El yogui entregó la caña de bambú al rey”.

*El Maestro dice: “Puedes ser un monarca, pero de nada sirve si tu actitud es la de un mendigo. Sólo aquello que acumulas dentro de ti mismo te pertenece. No hay otro tesoro que el amor”.

Remando a contracorriente…

En éste mes de Junio que ya termina, me ha dado la impresión que mi economía está remando contracorriente, como si no avanzase. Ni hacia adelante, ni hacia atrás.

En el anterior post que publiqué pudo dar la impresión de pataleo, pero realmente ya lo sabía lo que iba a pasar. Simplemente cuando se ven las cosas más de cerca te das cuentas del gran egoísmo que tenemos en todas partes.

Estoy plenamente orgulloso de mi mujer Susy, esa asturiana buena y noble, sencilla como ninguna antes conocí.

Cuando Susy vino a Zaragoza, giró su vida 360º, se adaptó y supo remar contrariedades a contracorriente y salir airosa de su experiencia.

Mi empeño que se sacara el carnet profesional y más tarde prepararse en cuanto al callejero, no tiene nada que ver con la ambición de dinero. No somos de “es@s” que tanto abundan… Somos mucho más que eso.

-El objetivo es un futuro digno para nuestras hijas y tranquilidad estable para nosotros.

La vida dá muchas sorpresas y por si acaso “me sorprende por la espalda” la desgracia, como a muchas personas que quedaron en medio del camino, desearía ver desde allá arriba las sonrisas de mis mujercitas.

Por eso aunque Susy no llegue a compartir “mi taxi ZARAGOZANO” conmigo, estaré orgulloso de ella y feliz.

Pero ahora estamos aquí y hay que vivir disfrutando de la vida.

Se me antojan unas vacaciones próximas por el Sur de España… Hum Hum…

Navegar contra corriente es:

Remontar un río cuando éste baja hacia el mar.
Enfrentar las olas que van a deshacerse en las playas.
Caminar de frente, dando la cara al viento.
Ayudar a la Naturaleza cuando todos tienden a ensuciarla y destrozarla.
Valorar la vida cuando todos parecen trabajar a favor de la muerte.
Mirar los árboles, los animales y las piedras con el mismo respeto que a los humanos.
Conseguir un aire puro cuando todos se esfuerzan por contaminarlo.
Sentirse libre ante las variadas máscaras de esclavitud con que tratan de engañarnos.
Conservar las propias ideas cuando todos cambian según la moda.
Vivir un Ideal cuando todos reniegan de todo.
Buscar la Belleza cuando todos la desprecian.
Ir en pos del Bien cuando todos tratan de hacer y hacerse daño.
Velar por la Justicia cuando todos la quebrantan.
Sostener la virtud cuando todos alaban el vicio.
Alimentar los sentimientos superiores cuando todos se inclinan por las bajas pasiones.
Ser veraz para enfrentarse a la mentira.
Profesar el auténtico conocimiento allí donde se elogia la ignorancia.
Conservar el sentido común en medio de la locura.
Mantener la serenidad cuando alrededor cunde la angustia.
Vivir la fraternidad mientras unos y otros se aíslan y se dividen.
Amar la paz en medio de un mundo agresivo.
Ser valiente en medio de un mundo débil.
Promover el entendimiento entre las gentes cuando todos cierran las puertas de su yo interior.
Ser generoso cuando todos se vuelven avaros.
Fomentar el amor allí donde crece el odio.
Saber escuchar mientras todos pretenden hablar.
Disfrutar del silencio cuando sólo cunde el ruido.
Apreciar el trabajo por encima del ocio.
Desarrollar la voluntad por encima de los instintos.
Perseverar en la condición de ser humano a pesar de las circunstancias adversas.
Tener fe cuando todos dudan.
Creer en Dios cuando todos lo niegan.
Levantar los ojos al cielo cuando todos se arrastran por el suelo.
Cabalgar en las estrellas al compás del Ritmo Universal.

Delia S. Guzmán

Injusticia insoportable

Seguidamente copio y pego mi post publicado hace cinco minutos en Zarataxi:

molamasla42

Gold Boarder

Injusticia insoportable – 2009/06/28 19:39

Me parece una injusticia muy grande que haya personas que estén disfrutando del privilegio de tener un chófer o coche doblado y que otros no podamos acceder a ello.

No culpo a los representantes de la APATZ, simplemente voy a exponer mi caso:

Mi mujer se ha sacado el carnet BTP, se está preparando para examinarse de las calles. El primer viernes de Julio, se examina en el Cuartel de Palafox (Policía Local).

Resulta que yo pago mis impuestos de la empresa que lleva mi nombre (el taxi) y no tengo derecho ni siquiera a darle una oportunidad a mi mujer si le gusta o nó el oficio. Indudablemente la situación económica de una familia numerosa( la mía ) que hasta ahora, está dependiendo única y exclusivamente de mí, no merece la pena añadir ningún detalle más.

Pienso que se debería hacer algo más de lo que ya se hace, según nos informaron en Zarataxi sobre éste tema.

Entiendo que si tenemos derecho al pago de impuestos sobre la empresa llamada “taxi”, también deberíamos tener derecho a su explotación. Eso sí: Con horario regulado y lo que sea necesario para evitar más todavía el deterioro del sector.

El tema es delicado, pero más delicado e insoportable es una gran injusticia como la que se está llevando a cabo en éstos momentos duros de crisis PARA TODOS.

Pienso informarme en donde sea menester, hasta donde se puede limitar el derecho al trabajo LEGAL Y REGULADO.

Llámale amor verdadero…

Sueños que mueven montañas, estado de ansiedad y lucha en busca de un abrazo, un nuevo encuentro. Cada uno tiene sus motivos y prioridades en la vida.

Cambiamos el entorno en busca de un amor, recibimos bocanadas de nuevo ambiente y sentimos ilusión y eso hace que todo merezca la pena.

Estar enamorado, es maravilloso y el que lo ha estado lo sabe. No estamos para perder el tiempo ni conformarnos con la monotonía. Sí merece la pena al menos conocer y luego opinar con sentido y no por oídas.

Quiero pensar en que el enamoramiento no es tan pasajero, creo que se necesita para poder actuar con optimísmo y valentía que éste estado nos produce. Creo que envejecer con amor es hacerlo con dulzura.

Para evitar desengaños demasiado violentos, nos deberíamos plantear el amor como algo presente y no como una posesión firmada. No apagar la llama, de eso se trata.

Se habla mucho de parejas, porcentajes fallídos y de egoísmo. Hablemos de amor, del verdadero.

“Cierro la puerta de mi hogar y me voy en busca de tu amor, cargado con mi bolsa azul camino a la estación. Pienso si estaré loco, se supone que no, si lo pienso.

O sí.

El taxista me conoce, se hace el loco y no me saluda, mientras aprieta el acelerador por avenidas. Me doy cuenta y confirmo la necesidad de escapar de éste ambiente agobiante en el que nadie regala una sonrisa.”

“Tras largas horas de noche y viaje, la mañana me enseña verdes montañas y valles. Me echo a llorar entre el deseo y la locura. Todo es incertidumbre y nada es seguro, pero si emocionante, si se trata de el verdadero amor.”

“El ambiente es diferente, fresco y claro. Bohemio al mismo tiempo y la callecita que sube, con su tienda de flores… Me miro al bolsillo y pienso: Para una rosa roja sí me llega.”

“Llego al hotel y vuelvo a verte con tu uniforme y tu plaquita. Me sonríes con complicidad y picardía, miras la rosa y me miras a mí, tonto perdido. De amor”

-Algunas personas necesitamos estar enamoradas siempre. ¿No te lo crees?

Cuéntame un cuento: " El burrito descontento "

Érase que se era un día de invierno muy crudo. En el campo nevaba copiosamente, y dentro de una casa de labor, en su establo, había un Burrito que miraba a través del cristal de la ventana. Junto a él tenía el pesebre cubierto de paja seca. – Paja seca! – se decía el Burrito, despreciándola. Vaya una cosa que me pone mi amo! Ay, cuándo se acabará el invierno y llegará la primavera, para poder comer hierba fresca y jugosa de la que crece por todas partes, en prado y junto al camino!
Así suspirando el Burrito de nuestro cuento, fue llegando la primavera, y con la ansiada estación creció hermosa hierba verde en gran abundancia. El Burrito se puso muy contento; pero, sin embargo, le duró muy poco tiempo esta alegría. El campesino segó la hierba y luego la cargó a lomos del Burrito y la llevó a casa. Y luego volvió y la cargó nuevamente. Y otra vez. Y otra. De manera que al Burrito ya no le agradaba la primavera, a pesar de lo alegre que era y de su hierva verde.
– Ay, cuándo llegará el verano, para no tener que cargar tanta hierba del prado! Vino el verano; mas no por hacer mucho calor mejoró la suerte del animal. Porque su amo le sacaba al campo y le cargaba con mieses y con todos los productos cosechados en sus huertos. El Burrito descontento sudaba la gota gorda, porque tenía que trabajar bajo los ardores del Sol. – Ay, qué ganas tengo de que llegue el otoño! Así dejaré de cargar haces de paja, y tampoco tendré que llevar sacos de trigo al molino para que allí hagan harina. Así se lamentaba el descontento, y ésta era la única esperanza que le quedaba, porque ni en primavera ni en verano habia mejorado su situación.
Pasó el tiempo… Llegó el otoño. Pero, qué ocurrió? El criado sacaba del establo al Burrito cada día y le ponía la albarda. – Arre, arre! En la huerta nos están esperando muchos cestos de fruta para llevar a la bodega. El Burrito iba y venía de casa a la huerta y de la huerta a la casa, y en tanto que caminaba en silencio, reflexionaba que no había mejorado su condición con el cambio de estaciones.
El Burrito se veía cargado con manzanas, con patatas, con mil suministros para la casa. Aquella tarde le habían cargado con un gran acopio de leña, y el animal, caminando hacia la casa, iba razonando a su manera: – Si nada me gustó la primavera, menos aún me agrado el verano, y el otoño tampoco me parece cosa buena, Oh, que ganas tengo de que llegue el invierno! Ya sé que entonces no tendré la jugosa hierba que con tanto afán deseaba. Pero, al menos, podré descasar cuanto me apetezca. Bienvenido sea el invierno! Tendré en el pesebre solamente paja seca, pero la comeré con el mayor contento.
Y cuando por fin, llegó el invierno, el Burrito fue muy feliz. Vivía descansado en su cómodo establo, y, acordándose de las anteriores penalidades, comía con buena gana la paja que le ponían en el pesebre. Ya no tenía las ambiciones que entristecieron su vida anterior. Ahora contemplaba desde su caliente establo el caer de los copos de nieve, y al Burrito descontento (que ya no lo era) se le ocurrió este pensamiento, que todos nosotros debemos recordar siempre, y así iremos caminando satisfechos por los senderos de la vida: Contentarnos con nuestra suerte es el secreto de la felicidad.

FIN

Veo veo…

Por fin, después de más de catorce meses de abandono, el Cuerpo de Bomberos de Zaragoza, hoy al atardecer descolgaba las banderas que representaron a los países participantes de la Expo. Observar en la foto, el lamentable estado de éstas banderas, que han dado mucho de que hablar úlimamente… y nada bueno.
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Clica sobre la foto para observar el abandono de las banderas…

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Vehículo de Bomberos, en la operación…
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En las fotos de abajo, el barco que ha realizado las pruebas de navegación en el Ebro, tras el dragado. Y en la siguiente imagen, los barcos atracados y preparados para empezar éste fin de semana con toda probabilidad su nueva temporada fluvial.

Al fondo, siempre “El Pilar”

Veo, veo y capturo para el blog…