La nieve y nuestra felicidad

Nieva en Madrid y también en Zaragoza, son sitios nada habituales para ver éste tipo de situaciones. Es curioso lo contenta que se puso Susy cuando vimos caer los primeros copos sobre La Puebla de Alfindén, acabábamos de venir de hacer la compra semanal en el Carrefour, y veníamos con la chiquitina Susi medio pachucha del resfriado que ha cogido la “pobrecica”.

Nevaba sin miramientos y durante unos minutos empezó a blanquear suelos, tejados y coches. La nieve nos devuelve la alegría natural que tenemos dentro, debe ser porque nos invita a un nuevo paisaje de luminosidad y claridad.

Hace unos años cayó una nevada importante y recuerdo que fuimos pocos los taxis en Zaragoza que osamos el salir a trabajar en esas condiciones. Fíjaros si es raro y poco habitual que han pasado cuatro o cinco años y los clientes que yo llevé ése dia me recuerdan como una anécdota en sus vidas, entre otras cosas por ir a veinte o treinta por hora sorteando placas de hielo…

Por suerte, la de éste año, me ha cogido descansando éste finde y estoy aquí en casa rodeado de calor y de cariño invernal. Me siento más feliz que si fuese navidad… Aquí calentito y en mi “bunker” con lo que mas quiero.

Por la tarde fuí a buscar a las chicas al cole y aún quedaba algo de nieve, lo suficiente para emprendernos a bolazos.“Casa Generosa”( Pedroveya )

Los últimos bolazos nos los dimos en Pedroveya (Asturies) y aquel fué un día feliz e inolvidable. Entre fabes y sidrina empezamos una vida por delante. La nieve estuvo allí y hoy a vuelto a provocarnos… Vida intensa.

P. D. Imágenes de Asturias “Casa Generosa”, donde se come unas fabes…

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Un comentario en “La nieve y nuestra felicidad

  1. Según caminaba hacia el trabajo, bajo la capa blanca de nieve, escuchaba silencioso al resto de los compañeros que habíamos coincidido a la salida del metro. “Qué bonito!” decían.

    Precioso, pero ¿cuántos accidentes de coche, caidas, tropiezos y descalabros? ¿Cuanta gente morirá por las bajas temperaturas de la nieve?

    Volvía algo tarde del trabajo, y pensaba, mientras veía la nieve manchada por las ruedas de los coches “no es bonito”…

    Y entonces vi un grupo de niños lanzarse bolazos, y recordé aquella última guerra de nieve… Y no hace mucho, porque el tonto lo sigo haciendo igual que de pequeño.

    Un abrazo

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