Cuéntame un cuento: La Paz Perfecta

… Un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.Muchos artistas lo intentaron. El Rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y centellas. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico. Pero cuando el rey observó cuidadosamente, él miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca.En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba acurrucado plácidamente un pajarillo en el medio de su nido…Paz perfecta. ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué? Porque, explicaba el Rey, Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.Este es el verdadero significado de paz

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3 comentarios en “Cuéntame un cuento: La Paz Perfecta

  1. Cariño,que dificil econtrar y conservar es paz cuando estamos rodeados de gente tan falsa.Como deci aquel dicho:”para econtrar el principe azul hy que besar muchos sapos”.
    Yoseguiré confiando poque lo necesito parasguir sintiendo esa paz en mi corazon.
    TE AMO

  2. Jose es precioso el cuento, además me llega en un momento que estoy un poco tocado por eso tan frágil que llamamos sensibilidad, si precioso.
    Es tan difícil hallar la paz, no porque tú no la cuides, si no porque siempre habrá algún desgraciado que por envidias, o por un sin fin de intereses más la rompa.
    Debemos de cuidar el nidito y recuerda uno de mis lemas para poder movernos por la vida:
    QUE NO NOS TOQUEN LOS GÜEVOS.
    Un abrazo Jose.

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