Polvo en el viento

Y otro día más…

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En paz ☮️

De vez en cuando, en mis cortos descansos, entre café y café, el taxi aparcado en la calle a pocos metros de distancia para no perder la locura en la conexión bluetooth de la central del radio taxi… Observo una figura humana pequeña, desaliñada. En zapatillas y bata de estar por casa sucia y rota. Un señora que parece anciana, busca por el suelo colillas sin apurar para poder fumar. Fuera de toda estadística, de toda lógica. Me conmueve y me avergüenza esta situación. Compro un paquete de tabaco y le doy tres cigarros y guardo el resto, porque yo no fumo… En mi casa todavía hay alguien que lo hace a pesar de lo dañino que es para la salud y la economía. Pero llegados a estas reflexiones… ¡Que importa la cantidad de años si no se viven en calidad digna!

Correr por correr

Ayer mientras corría mis diez kilómetros… Me sentía dichoso de nuevo.

Tengo la sensación que vivo en un mundo en paz.

Cuando avanzo, la naturaleza y frescura del campo es un regalo para mí.

No hay mejor psicólogo que el contacto con uno mismo.

Y la música que previamente selecciono, es mi ritmo.

Normalmente cuando estoy trabajando, observo a las personas trotar, mientras a mí me duelen las piernas de estar sentado. Y siento envidia. Por eso cuando en mis días de descanso puedo correr, disfruto de esa libertad que me oxigena y me pone a punto moralmente.

El frío aprieta… La borrasca Ana, viene al encuentro y yo disfruto a mi manera de mi trote.

Conmigo

Al final uno termina queriéndose más a sí mismo, cuando lo que haces lo haces con ilusión, bien en el trabajo o bien con una taza de café al abrigo en compañía de la tranquilidad que uno mismo se va cultivando.

Con el paso del tiempo te das cuenta de lo que vales y de lo que realmente importa. Y de lo contrario que ni siquiera merece la pena mencionar.

Noviembre está siendo un mes un tanto soso y sin demasiados proyectos.

Tengo ganas que sean Navidades.